lunes, 14 de octubre de 2019

Fútbol, el opio del pueblo. Del Ecuatoriano, pero en suelo Español.

O "panem et circenses", que decían los gobernantes de la antigua Roma, y que, perpetuado hasta nuestros días y utilizado por los gobernantes contemporáneos, vendría a significar "al pueblo, pan y circo".
Tras haber agotado mis provisiones alimenticias, esta mañana me he visto obligado a salir a desayunar al centro del pueblo y aprovechar así para comprar pan, entre otras cosas. El pueblo, de momento y a pesar de haber conseguido paralizar el país, sigue teniendo pan. Eso no me ha sorprendido. Lo que me tiene aún estupefacto, ha sido ver que el flujo de circo tampoco cesa.
He caminado los 15 minutos que me separan del centro del pueblo y me he metido en uno de los numerosos locales que sirven un desayuno continental bastante completo por 2,5 Dólares.
Fútbol en la televisión. "Vaya, no me libro del deporte rey", he pensado. También aquí lo es.
Argentina 3- Ecuador 1. "¿Ecuador?". Atónito, he escudriñado la pantalla con más atención. En la esquina derecha de la pantalla ponía "En vivo" y justo debajo el hashtag "en la cancha por la paz".
"¿Un partido de Fútbol de la selección Ecuatoriana con la que está cayendo?", he pensado. Aclarar aquí que, hasta ayer, iban 5 muertos, 929 detenidos y 554 heridos de diversa consideración.
El país sigue paralizado y la insurrección del pueblo es firme. Y no, los insurrectos, en su mayoría, no son mercenarios Venezolanos enviados por Maduro, como el presidente Lenin (tiene tela el nombre...) Moreno tuvo la desvergüenza de decir en un discurso, asqueroso y reaccionario, que tuve la desgracia de presenciar en directo, hace unas cuantas noches.
Hace 3 días, de aquí mismo donde estoy, salieron varios camiones cargados de indígenas de la zona, ataviados con pinturas de guerra y lanzas. Se dirigían a Quito. Lo mismo ha estado sucediendo en todo el país, y yo diría que los ánimos no están para circo. Desde luego, no he tenido la sensación, en absoluto, de que el pueblo se hubiera movilizado para seguir el partido.
Eran las 10:30h am y la hora no me parecía la más habitual para un partido de Fútbol de ese nivel.
Hablando con el camarero (que no hacía ni puto caso a la tele), me ha dicho que el partido se celebraba en mi país. Ante la vergüenza, como en tantas otras ocasiones, he sentido la necesidad de aclararle que no, que se jugaba en España. Pero no lo he hecho. Bastante tienen con lo suyo, como para que yo les cuente mis porquerías.
Conclusión: Medios de comunicación vendidos al servicio del gobierno y de los poderes fácticos, posicionándose en el bando de quien les llena el cuenco, mintiendo constantemente, manipulando para enfrentar al pueblo y, por si todo ello no fuera poco, emitiendo un partido de Fútbol que entretenga al pueblo y lo distraiga. Lo del hashtag "en la cancha por la paz", merece capítulo a parte. “¡Oh, qué hermosa apariencia tiene la falsedad!”, que dijo William Shakespeare.
Recuerdo un momento, hace una semana ya, cuando los transportistas iniciaron las protestas y paros, tras la subida del diésel de un 123% de un día para otro. Estaba comiendo en un restaurante, y en las noticias del mediodía de la televisión pública, se dedicaron a detallar todos los supuestos "privilegios" de los que disfrutaban los transportistas, respecto al resto de usuarios de vehículos, y los "currículums" delictivos y cuentas pendientes con la justicia de las cabezas más visibles de aquellas primeras movilizaciones.
Sobre los integrantes de la selección Ecuatoriana y el hecho de, dadas las circunstancias, jugar un partido de Fútbol amistoso...en fin. No sé que opina la gente por aquí. Yo prefiero no escribir más al respecto.
Como se puede ver, también han habido protestas en el estadio Martínez Valero de Elche

Sí que escribiré algo sobre el país donde se ha disputado el partido. Podía haber sido en Tegucigalpa. No sé, quizás en la Colquide de los argonautas. Hasta en Moderdonia si te empeñas, pero no, España no deja pasar una oportunidad para hacer el ridículo y dar la nota. ¿Para qué negarse a acoger el partido en territorio Español, por respeto al pueblo Ecuatoriano?. Claro que, ¿qué se puede esperar de un estado fascista, cuyo presidente del gobierno actual hace unas declaraciones, ya en el contexto de violenta represión al pueblo, donde dice ofrecer apoyo incondicional a Lenin Moreno?. Pues yo te lo digo: Te puedes esperar cosas como que un botarate, venido desde las tierras de Don Quijote y Sancho Panza, se haya puesto a gritar hoy en la estación de autobuses, hablando sobre su necesidad, a todas luces secundaria e intrascendente, de salir de este país y haya estado rebuznando que no es democrático manifestarse de esta forma, cortar vías de comunicación y hacer lo que los manifestantes están haciendo. "Viva España, viva el rey, viva el orden y la ley", le ha faltado añadir.
Por cierto, Ecuador ha perdido 6-1 y los comentaristas parecían muy preocupados sobre quien debía asumir el cargo de seleccionador en el futuro.
Yo me he ido de allí con contenido para hacer un post, con un poco de sello propio, sobre lo que por aquí está sucediendo, y mi circo han sido dos horas y media de Trail Running por el terreno más salvaje, aislado y poco concurrido por el que había corrido hasta ahora. Tras varias caidas, sin móvil encima y pisando a ciegas en espesa vegetación, donde me imaginaba serpientes e insectos varios, me he tenido que encomendar a la Pachamama, que dicen por aquí, y todo ha salido bien.

jueves, 10 de octubre de 2019

Estado de excepción

Demasiado tiempo ha transcurrido desde la última vez que actualicé este espacio. Si bien es cierto que el tiempo ahora mismo tiene un valor bastante relativo para mí, también lo es que me llena escribir y, ¿para que negarlo?, me gusta el feed-back que recibo, ocasionalmente, sobre mi estilo a la hora de escribir, el contenido o sobre las emociones que transmite o genera el mismo. En fin, me gustaría hacer un curso de escritura algún día, y acabar de pulir los cuantiosos déficits que contienen los escritos que voy dejando por aquí.
Lo cierto es que, desde la última entrada, cuando he tenido tiempo, me han faltado las ganas o la inspiración, y cuando he tenido de esto último, el momento no era el idóneo para ponerme a "blogguear".
Ahora sí lo es. Aquí en Ecuador, son las 20:45h de un miércoles de octubre. Aún pienso en clave Catalana, y por casa son las 3:45h. Suelo imaginar lo que estará haciendo por allá la gente que quiero.
Lo cierto es que no me he acostumbrado aún a estar fuera de Europa. Influye el hecho de estar viviendo una vida nómada y donde no existe la rutina, factor este que puede parecer muy cool y envidiable, pero que tiene su parte no tan chévere, que dirían por aquí. Lo cierto es que viajando en bici por el norte de Europa, durante gran parte de este pasado verano, las cosas también fueron así, e incluso más exentas aún de cualquier atisbo de estabilidad, pero el hecho de estar en Europa hacía que sintiera un punto de sensación de control y de estabilidad emocional, que aún no he llegado a sentir por aquí. Espero ese punto de inflexión, que ahora mismo no soy capaz ni de vislumbrar.
Esta mañana, tras desayunar y hacer la compra en el mercado, he estado corriendo por montaña durante 2 horas. Subir las montañas que rodean Baños, no es una tontería. Alternando el correr y el andar rápido, he llegado a los 2.600 metros de altitud, y me he vuelto a dejar caer al núcleo urbano por un vertiginoso sendero que salva unos 700 metros de desnivel en poco más de 3 km's.
Aquí poso junto a Nicolás Fiallos, un ilustre cantautor, oriundo de Baños, que, en el vídeoclip de esta canción, refleja bastante bien cómo es este pueblo y el ambiente que se respira.

Después de la siesta, he estado merendando unas palomitas caseras con Emilia y sus 2 hijos. Emilia es una mujer Colombiana que lleva un mes, por aquí por Baños, regentando y administrando el Hostel donde me alojo. Lo hace a cambio del alojamiento para ella y sus hijos. A veces, mientras cocina y elabora todo tipo de productos de la forma mas barata y natural posible, me habla de su país, de los motivos de su salida del mismo y de sus planes futuros.
Hace un par de días que estoy intentando cocinar, cada vez más, yo también. Creo que también le acabaré copiando a Emilia lo de trabajar en algún Hostel a cambio de alojamiento. No se me caerán los anillos, que no llevo, si tengo que limpiar, hacer camas o atender, con mi penoso inglés, a los clientes en la recepción. Si pudiera dar clases de Español, cosa que he visto ofertada en algún Hostel, como posible opción de voluntariado, ya sería la "reostia".
En todo caso, haga lo que haga, espero no convertirme en el típico voluntario de Hostel "fumeta", con algún cóctel alucinógeno siempre preparado para ofrecer a las clientes féminas, y con guitarra Española siempre cargada y preparada para embaucar a pobres incautas que, por alguna extraña razón que se me escapa, ven interesante y menos vulgar al primer petimetre que sabe tocar 3 acordes.
El título de este post tiene 2 motivaciones. La primera es mi momento vital, y supongo que no hace falta explicar mucho más al respecto. El segundo es que Ecuador está en estado de excepción desde hace unos días, y las cosas andan un tanto revueltas por aquí.
No voy a empezar a redactar ahora un tostón al respecto, combinando los hechos objetivos con aspectos ideológicos de cosecha propia y de carácter comunista. No por falta de ganas, sino porque lo que pudiera escribir sería un vulgar batiburrillo de cosas que he leído o que he visto. Recomiendo, especialmente, la explicación de Inna Afinogenova en el canal de la agencia Rusa RT, el cual me parece un medio imprescindible para seguir la actualidad y entender el momento que vivimos a nivel mundial.

Bona nit!!

viernes, 20 de septiembre de 2019

Príapo en la estación de bomberos y paramédicos de Limón.

No, no es una imagen sin sentido para conseguir que hayas abierto el enlace.

Cuando insté al bombero, que se había ofrecido voluntario para hacer de víctima, a ponerse aquel bolígrafo por debajo del pantalón y simular que, además de presentar otros síntomas compatibles con una lesión medular, también presentaba una evidente y notoria erección, tenía muy claro que, a la mayoría de los asistentes a la capacitación, aquello no les iba a sorprender ni a descolocar lo más mínimo.
Ya había podido comprobar, durante aquellos 3 días de formación, que ahí "hasta el más tonto hacía relojes", que dice la famosa frase, y que, sobretodo a los paramédicos, poco les podía aportar yo, más allá de revisar y actualizar algunos conceptos teóricos y compartir con ellos algunas técnicas de inmovilización y movilización de pacientes en un contexto de patología traumática y, en consecuencia, de posibles lesiones osteomusculares.
 Me considero muy afortunado por haber tenido la oportunidad de trabajar durante 4 años en la escuela "Joviat" de Manresa, un centro educativo de referencia en la Catalunya central y, en general, en toda Catalunya, sobretodo en algunas ramas de formación profesional.
Allí aprendí muchas cosas. Nunca se me aconsejó demasiado. Los mejores "influencers" que tuve no iban por ahí dando consejos, aunque pudieran y se hubieran ganado la credibilidad y el respeto para poder hacerlo. Solían estar por allí, sin más. Se movían por el centro, casi siempre con una sonrisa dibujada en la cara, siempre positivos/as, resilentes ante la presión y las circunstancias adversas, y, aparentemente, iendo cada uno a lo suyo. 
A pesar de esa sensación, la realidad es que era muy fácil obtener ayuda o consejo, si lo necesitaba, por ocupados que pudieran estar mis compañeros. Como me dijo una compañera en cierta ocasión: "Ser un buen profesor solo requiere tiempo y experiencia, pero nadie que no sea una buena persona, llegará a ser un buen profesor jamás". Allí estuve rodeado de excelentes personas, con una seductora mezcla entre humanidad, abundantes cualidades y humildad, como nunca antes había visto.
En la asignatura más importante y más práctica que impartía, a los alumnos del ciclo de técnico en emergencias sanitarias, tenía asignado el apoyo de otro profesor que trabajaba allí a tiempo parcial, compatibilizándolo con su trabajo principal de técnico en emergencias en una ambulancia de soporte vital avanzado.
El mundo de las emergencias sanitarias nunca ha sido mi favorito y, de hecho, se podría decir que me he reconciliado con él, a través de la docencia y de gente como el técnico del que hablaba. Rubèn Castillo, actual director editorial de la revista "zona TES", y un genio en todo lo relativo a inmovilizaciones y movilizaciones de pacientes traumáticos. Un tipo sencillo y humilde, que igual que se sacaba de la manga una sublime clase introductoria teórico-práctica, donde fundamentaba de forma magistral lo que luego haríamos a nivel práctico, se te ponía a limpiar la ambulancia del centro, se la llevaba a poner gasolina, o te publicaba un libro que, de forma sencilla y sin grandes alardes ni estridencias, fundamenta y convierte en ciencia, conceptos prácticos que antes quedaban, en demasiadas ocasiones, en el terreno de lo empírico.
Volviendo al inicio del post, decía que tenía muy claro que aquellos alumnos sabrían que aquella erección se llamaba priapismo, y que, dentro de aquel contexto, lo debían interpretar como un signo inequívoco de alta posibilidad de lesión medular. Así fue.
Lo que no sabían, o no recordaban en aquel momento, era el mecanismo fisiopatológico de aquel hallazgo, bastante paradójico, por otra parte, si no se sabe de que va el asunto. 
Sin ánimo de hacerme pesado y pidiendo perdón, de antemano, a quien no le interese el tema, tan solo explicar que, cuando se produce según que tipo de lesión medular, el sistema nervioso simpático (el encargado de aumentar constantes vitales, como la tensión arterial) deja de actuar, y pasa a  predominar la función del sistema nervioso parasimpático. Debido a ello, se produce un tipo de shock, llamado neurogénico,  que comporta una hipotensión vascular generalizada y desequilibrios en los mecanismos de vasoconstricción-vasodilatación de los vasos. En los del "palitroque" en este caso.
El porqué del nombre del signo, lo dejo para el final del post.
Había oído hablar sobre la figura del paramédico, tan solo de forma superficial. Sabía que era una figura que no existía en España, pero sí en América, Canadá o el Reino unido. Sabía también que eran una especie de técnicos en emergencias sanitarias, pero con muchas más competencias para realizar técnicas invasivas y administrar medicación.
Lo que no sabía es que eran unos estudios de 3 años de duración, ni que hacían 2000 y pico horas prácticas, tanto en ambulancias como en diversos servicios hospitalarios.
En fin, más que seguir dando este tipo de datos fríos, quisiera hablar del personal asistencial que me encontré en el parque de bomberos de Limón, el cual debido a su situación geográfica y a la orografía del territorio que cubre, tenia una serie de particularidades dignas de comentar.
Allí, una gran parte de los bomberos, también tienen el título de paramédico, están en ello o, en su defecto, tienen notables conocimientos, aprendidos de forma autodidacta, en cuanto a conceptos necesarios para la atención de pacientes en el ámbito de las emergencias prehospitalarias. Ellos cubren cualquier tipo de servicio emergente, sean de carácter puramente sanitario, o más relativos a la extinción de incendios, rescate de víctimas atrapadas por inundaciones o derrumbamientos, o rescate de cadáveres en situaciones y terrenos extremos.

Lo hacen con poco personal y escasos recursos, si los comparamos con los disponibles en Europa o incluso en zonas más pobladas de Ecuador y, debido a ello, me encontré con una motivación extrema y una altísima conciencia sobre la necesidad de estar bien formados y rozar la excelencia a nivel competencial.
En la parte práctica de la capacitación, me topé con lo que implicaba la escasez de recursos, personales en este caso, de la que hablaba. Cuando yo hablaba del concepto de maniobras regladas y del número de intervinientes necesarios para efectuarlas, me topaba siempre con una misma respuesta: "Ya, pero es que, en esa hipotética situación, seriamos 3 a la sumo". Entonces, yo contestaba: "Pues tendríais que activar otro recurso y esperar". Y todo concluía con un rotundo: "No vendrían más recursos". Todo ello, sin haber mencionado que quizás habrían tardado una hora y media en llegar al lugar del incidente, y lo habrían hecho accediendo por una intrincada  y abrupta pista forestal con constantes desniveles, camino que habría que deshacer en sentido inverso y con un posible paciente crítico dentro de la ambulancia.
Escuchando todo aquello y habiendo conocido algo de aquel territorio, me da la risa cuando pienso en lo que nos afecta la fisiopatología del transporte sanitario en Catalunya.
Esta instantánea la tomé en la oficina de emisoras del parque, y creo que lo dice todo. Para quien no conozca el libro, se trata de un libro Norteamericano, considerado como una especie de biblia en cuanto al paciente traumático prehospitalario se refiere.

El hecho de que el libro estuviera allí no era casual o fruto de un ejercicio de mero postureo. Era muy habitual que me los encontrara cultivándose, con este o con otros libros de referencia.
El libro en sí, combinado con la imagen que había en el escritorio del ordenador de la foto, definen muy bien el compendio de virtudes que me encontré en aquel parque y que debería estar siempre presente en el mundo de las emergencias sanitarias.
En fin, para cerrar el circulo y concluir, decir que terminé la formación presentándoles a Príapo, y que así entendieran de donde venía el Priapismo.
Aquí, el amigo de pene sobredimensionado y siempre erecto, es considerado un dios de la fertilidad, pese a que es impotente y lleva su pesada carga como una inútil penitencia. Una penitencia que, según la mitología Griega (la Romana dice otra cosa), no se ganó directamente, sino que le vino impuesta como consecuencia de los pecados de su madre Afrodita que, tras mantener un idilio con Adonis, siendole así infiel a su esposo Dionisio, fue castigada por Hera (hermana y mujer de zeus), dotando a su bastardo de unos enormes e inservibles genitales.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Proyecto AISE: Muy lindo "na más"

Aquí ando, apurando las últimas horas en Limón Indanza, con cierta sensación de vacío interior, pero feliz por todo lo vivido en los últimos días.
Las 2 médicos y las 8 enfermeras y estudiantes de enfermería, con las que he estado conviviendo aquí, han partido esta mañana con dirección a Zamora, donde seguirán con el proyecto de AISE (Asociación internacional de sanitarios de España: http://www.asociacionaise.org/), dando un extra de atención de salud comunitaria a pequeñas parroquias vecinales, normalmente, alejadas de grandes centros de salud y, a veces, de escasos recursos y difícil acceso.
No hablaré de nada técnico, ni entraré a explicar al detalle lo que están haciendo por aquí. Me quedo con sus sonrisas a la gente, con su escucha activa, con su predisposición a ayudar a quien lo necesitara, y con su actitud siempre positiva, a pesar de las adversidades y de algunos factores organizativos con los que ha habido que lidiar, haciéndolo siempre con buen humor y relativizando la importancia de las cosas.
El conductor de la "van" se ha subido al vehículo dispuesto a arrancar y allí, en la puerta del parque de bomberos, nos hemos quedado un poco tristes los bomberos y yo, mientras se ha oído un divertido: "Él se lleva nuestra felicidad...", al tiempo que todos reíamos.



Yo también sentía que habíamos tenido mucha suerte por poder disfrutar de su presencia por aquí. Amor...etéreo, bonito y sin etiquetas. Sin más intimidad que la de una despedida con un fuerte y sincero abrazo, la retención de alguna lágrima que hubiera fluido de no frenarla, y las ganas de volver a reencontrarse un día.
Me he ido a correr 2 horas por la selva, y así he canalizado unas emociones que, unas horas después, aún perduran. Como ellas decían, aún hay "dramita". "Por eso soy adicto al amor platónico, y al placer de la nostalgia cuando estoy solito", que dice Kase-o.
En fin, podía haberme ido con ellas, pero sentía que hubiera supuesto retrasar lo inevitable y que había llegado el momento de seguir mi camino.
Hasta ahora, he estado viviendo en una especie de burbuja en Ecuador, ya que todas las vivencias han venido condicionadas por este proyecto de AISE, que, junto a Zahida, me llevó a impartir 2 capacitaciones sobre emergencias sanitarias. En una primera fase, fue para los militares de una brigada de las fuerzas especiales de paracaidistas en Latacunga. Fue una bonita experiencia. No tenía demasiadas expectativas sobre lo que iba a pasar y, tanto el trato en las instalaciones militares, como el feed-back, por parte de los alumnos, fue excelente.

En Latacunga, estuve conviviendo con Zahida, la vicepresidenta de AISE, excompañera de trabajo años atrás y amiga, que fue la que me captó para este proyecto y a la que estoy profundamente agradecido por su trato por aquí, y por haber soportado mis dudas, hasta fechas demasiados cercanas al inicio, sobre si incorporarme o no.
Aquí en Limón, impartimos la segunda capacitación y, de nuevo, nos volvimos a encontrar con grandes personas, excelentes alumnos y un trato sublime. Los bomberos siempre han sido santo de mi devoción, y un cuerpo al que admiro y al que, en su día, intenté entrar. 
En fin, hablaré,  en una próxima entrada y con más detalle, sobre los bomberos y paramédicos de Limón, ya que me he encontrado con un sistema de emergencias que merece y da para algo más que 4 líneas, sobretodo, para quien pueda interesarle el tema especialmente.
Después de lo relatado ya, me junté con las chicas y, viendo el buen ambiente que se respiraba y la bonita sinergia que el grupo emanaba, decidí unirme a ellas en sus labores asistenciales, y apoyarlas en lo que estuviera en mi mano, durante unos días.
Esta noche, ya solo por primera vez, tomaré un autobús a la ciudad de Cuenca. Allí miraré el mapa con detenimiento y tomaré decisiones. He oído maravillas sobre Colombia. También sobre Perú. Brasil es un "must"...me veo pasando un mes por allí e intentando aprender a bailar de una miserable vez. Nunca es tarde para nada. 
Me veo comprando una bici de segunda mano y recorriendo la Patagonia Chilena y la Argentina. De momento, lo de la bici puede esperar. Sin duda, es mi forma favorita de viajar, pero soy consciente de que, viajando así, me pierdo la parte más humana de un viaje, cosa que en el norte de Europa no es demasiado, pero sí aquí en Sudamérica.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Chévere desde la llave del oriente

Han pasado poco más de 15 días desde que acabé mis andanzas veraniegas, recorriendo en bici el norte de Europa. Como tantas otras cosas en la vida, a partir de los 30 años, aquello pasó muy rápido y me da la impresión de que sucedió hace mucho tiempo.
Lo cierto es que por allí no cumplí uno de los propósitos que me había marcado para aquel viaje, que suponía un punto de inflexión y el inicio de una nueva etapa en mi vida. Me había propuesto viajar y, en general, vivir un poquito más "de chill" durante el verano. Sin prisas, sin obligaciones autoimpuestas, y sin esa típica sensación tan occidental de "tengo que...", "debo...", "sería conveniente...". 
Al final no descansé tantos días como me había propuesto, y me autoimpuse los 100 km's diarios como una especie de obligación que, desde luego, nunca tuve, y que, a parte de llevar al límite mis rodillas, me hizo andar demasiado pendiente del tiempo y de los plazos, al incluir Noruega en el recorrido, decisión de la que no me arrepiento, pero que supuso un extra de necesidad de planificar y estar pendiente del calendario.
Aterricé en Barcelona y, de nuevo, pasé una semana por allí algo más estresado de lo que hubiera querido. Mucha gente a la que ver y poco tiempo para hacerlo, teniendo en cuenta que no siempre era posible coincidir, y que me había dejado "deberes" por hacer, para el proyecto que vendría una semana después, y que me llevaría a cruzar el atlántico.
Fue una semana muy bonita llena de buenos momentos. De camino al aeropuerto y ya allí, me sentí algo apenado al no saber cuando volvería por casa y podría disfrutar de nuevo de los buenos momentos que viví con la gente que quiero y a la que no había visto en todo el verano.
En fin, escribo desde un pequeño y encantador pueblo, llamado Limón Indanza, situado en el cantón de nombre homologo, y que pertenece a la provincia de Morona, en Ecuador.
Luna está muy activa por la noche y, mientras escribo, alterna su cuidado de uñas e higiene personal, con carreras un tanto locas y caóticas y alguna agresión traicionera. Luna es una preciosa gata Ecuatoriana que vive en casa de la jefa del cuerpo de bomberos de este pueblo, que, muy amablemente, me ha alojado aquí, junto a ella y su bonita familia.
Espero hablar, en una futura entrada y de forma más extensa, del proyecto de cooperación internacional en el que ando inmerso, y que supuso la excusa y el punto de ignición para decidirme a cruzar el charco y venir a Sudamérica.
Siguiendo con mis propósitos de relajarme, ayer improvisé y decidí quedarme por aquí unos días más. Estaba muy a gusto en este lugar y no veía la necesidad de seguir mi camino aún. Un camino que, de hecho, no tiene ningún rumbo definido, ni ninguna temporización que me encorsete.
Después de haber estado llevando a cabo mi función prevista como docente, hoy me he unido a un grupo de médicos y enfermeras que, dentro del mismo proyecto, están realizando funciones asistenciales por estos lares. 
Hacía 5 años que tenía abandonada mi profesión de enfermero asistencial, y bueno, la verdad es que, a parte de pesar y medir a los pacientes que han venido a visitarse, de tomar alguna tensión y de tomar nota de lo que hacían mis compañeras, hoy no he aportado demasiado. Espero ir soltándome en los próximos días. No será mañana, ya que será día de descanso y, guiados por los bomberos de Limón, vamos a hacer Rafting a un famoso río de por aquí.
En fin, la vida  por aquí va "Chévere", como dicen los bomberos con los que he estado conviviendo en estos últimos días.

lunes, 19 de agosto de 2019

Cappucino "de chill" en Mo i Rana

Inicio este post, que no sé si me dará tiempo a acabar, en un elegante café de la cadena "Brasil Barista". Barista, una palabra que nunca había oído, o más bien, en la que nunca había reparado, hasta que salí con una chica que lo era y que me instruyó en la materia.
Así aprendí que hay quien siente verdadera pasión por todo lo relativo al café y que incluso hay competiciones en las que baristas del todo el mundo demuestran sus habilidades a la hora de tratar el café, hacer figuras decorativas en el mismo y ese tipo de cosas.
Teniendo aquellos conocimientos, valoraba más aún los bonitos corazones que me hacía una camarera de una cafetería a la que estuve iendo un tiempo.
Si esto lo lee alguno de mis amigos, es probable que piense que soy un iluso o un optimista desmesurado, que me llama Marc, concretamente, y que seguramente aquella camarera le hacía ese corazón a todos los clientes. En fin, no suelo pensar nada concreto cada vez que alguna camarera me dibuja un corazón en el café.
En todo caso, por 45 coronas noruegas que me ha costado la broma, el cappuccino de hoy debería haber sido decorado, mínimo, con un Picasso.
Sobre la expresión "de chill", fue el mismo Marc, del que hablaba antes, el que me la enseño. Le conocí cuando él tenía 20 años y es normal que él la utilizara. A mis 38, quizás debería dejar de utilizarla yo, pero, ¿qué cojones?, los 40 de ahora son los 30 de antes, o eso se dice.
Mo i Rana es un municipio del distrito Noruego de Helgeland que, a su vez, se ubica en el condado de Nordland. Aquí he llegado esta tarde tras pedalear 100 km's de cuento de hadas. Nada nuevo desde que estoy pedaleando en Noruega. Cada rincón de este país es una especie de parque de atracciones natural.
La etapa ha sido fácil, a pesar de que los primeros 20 km's han consistido en una larga subida que me ha llegado a coronar el puerto de montaña, que inicié ya ayer, y que me ha llevado a un altiplano precioso rodeado de cumbres nevadas y de cursos fluviales que, viniendo de diferentes direcciones y confluyendo allí, se han ido entrelazando, formando así el río Gubbeltågan y descendiendo a mi lado hasta el fiordo de Ranfjorden, que empieza en el pueblo donde estoy.
Una vez he llegado aquí, he decidido parar, visitar el lugar y tomar el café, que además me permite cargar todas las baterías y escribir este post.
Cuando acabe de escribirlo (o cuando me cierren el chiringo), volveré a coger la bici para salir a la carretera que rodea el fiordo y buscar una buena ubicación para plantar la tienda esta noche.
Si lloviendo, con frío, y tras etapas difíciles, no me he visto en la necesidad de ir a un Camping, y me he podido bañar en cualquier mar, lago o río y acampar sin problema y sin pagar, hoy no será el día en que vaya a necesitar más comodidades. Luce un sol esplendido, el baño será fácil y estoy seguro de que encontraré algún idílico lugar en la orilla del fiordo. Además dará para "fotón", cosa que aquí es fácil.
Estoy intentando reflejar esta bonita experiencia en Instagram ("deivid.l.p", por si a alguien le interesa) y me estoy esforzando en captar momentos e inmortalizarlos para la posteridad.
Estoy contento de como están saliendo las cosas por aquí. Noruega es un país que, a priori, me planteaba un reto, debido a sus condiciones climáticas y a las complicaciones que ello me suscitaba a nivel logístico. Al final, no ha habido reto alguno, y de una forma natural y espontanea me he ido adaptando a las pequeñas incomodidades que se me han ido añadiendo y las he ido solventando sin darme cuenta.
Aquí llueve mucho, pero lo que se moja se seca. El agua está fría fría, pero cada vez me lo parece menos y me está costando menos lanzarme al agua para adecentarme y disfrutar, de paso, de esa sensación intensa que supone bañarse en aguas heladas. El terreno está plagado de desniveles y es "rompepiernas", que se dice en el argot ciclista, pero la verdad es que eso me gusta y me hace más entretenido el camino.
No soy un loco que vive en una realidad alternativa y que cree ser invulnerable o estar por encima de las temperaturas u otros riesgos que me plantea este viaje. Pero, eso sí, me gusta observar e ir ganando conciencia de hasta que punto la mente puede dominar al físico y de como uno se puede ir adaptando a todo y venciendo temores.
Al final, cuantos menos factores limitantes se ven en la vida, más capacitado está uno para ser feliz.
El factor limitante estrella, suele ser el dinero, y la verdad es que, sin tener la sensación de vivir austeramente ni de estar privandome de cosas, estoy gastando poquísimo.
Al final me ha pillado el toro y me han cerrado en la cafeteria, así que aquí estoy acabando el post a las 21:00h, dentro de la tienda de campaña, en un rincón paradisíaco que he encontrado las afueras del pueblo.
Aprovecho para ilustrar el post con las fotos que he hecho del sitio.

Bona nit!!




martes, 6 de agosto de 2019

Paz y lluvia en Inari

Son las 10:00h de la mañana de un día cualquiera del mes de agosto. Llueve sutilmente.
Me he despertado a las 6:00h y ya no me he podido dormir. La luz, como cada mañana, ha irrumpido cuando las calles aún no estaban puestas a través de los enormes ventanales de la estancia donde duermo. 
He bajado a un banco que hay, bajo unos pinos, en frente del edificio. Lo he aprovechado para hacer unos “multiejercicios” de tren superior, como me propuse hacer al menos 2 veces por semana, para intentar fortalecer una musculatura que había tenido muy abandonada.
De nadar, nada ya, valga la redundancia. Pero más redundante hubiera sido volver a nadar tras la leve hipotermia con la que acabé tras nadar 40 minutos en las frías aguas del río Kemijoki en Rovaniemi.

Sobre la encimera de la cocina, se calienta el té en una vieja tetera de metal que, según me dijo Liss, es herencia de su abuela, y que a mi, personalmente, me resulta bucólica y encantadora.
Liss es la chica que, mediante Couchsurfing, me ha acogido en su bonito apartamento de Inari en los 2 días que llevo aquí. El inmueble en cuestión está en un viejo edificio que en su otra vida fue un colegio. El piso emana un aire entre antiguo, clásico y bohemio que me resulta evocador y me inspira.

La tarde que llegué, Liss me dijo que para ducharme tenía que bajar a la ducha comunitaria que hay en los sótanos del edificio. Entre expectante y curioso, bajé y aquello me resultó un poco tétrico en un principio. Pensé que perfectamente podría rodarse una película de terror allí abajo.
Más allá de las impresiones iniciales, propias del “principito occidental” que soy, me encantó el concepto, la ducha, el cuarto-vestidor colindante donde todos los vecinos dejan sus jabones y demás productos de higiene, y, ¿cómo no?, la sauna comunitaria, que es algo bastante habitual en cualquier edificio de Finlandia. Se podría decir que es, casi, una necesidad inoculada en el ADN de estas gentes.
Liss siempre deja las llaves puestas en la puerta, hecho que podría parecer habitual, si no fuera porqué las deja por fuera. Dice que así nunca se le pueden olvidar dentro y que además así puede entrar quien lo necesite. Aunque es una mujer de mundo que ha viajado muchísimo y vivido en varios países, entre ellos España, supongo que algo mantiene de la mentalidad Finlandesa, en la cual es difícilmente comprensible que alguien vaya a intentar entrar en tu casa con propósitos deshonestos.

En estos días me empiezo a encontrar en paz y relajado, estados ambos que, para mi, tienen mucho que ver con la sensación, totalmente volátil y subjetiva, de felicidad.
Hace un mes que empecé este viaje y, durante las 2 primeras semanas, no fue fácil. Partía con cierto componente de inestabilidad emocional, y con un físico que acarreaba dolencias varias que se habían perpetuado y que me hacían sentir vulnerable.
Las contracturas de la musculatura paravertebral desaparecieron a los pocos días, hecho que, sin ser vidente ni traumatólogo, sabía que sucedería, a pesar de que un genio de esa rama médica, totalmente obsoleta y deficitaria a día de hoy, me había dicho que mis dolores estaban relacionados con un disco intervertebral del segmento lumbar y que evitara montar en bici y correr. Que no hacía falta operar, eso sí.
Por otra parte, debido a mi falta de pedaleo en los meses previos, mi ausencia de adaptación a la bici y de preparación previa alguna, surgió una sobrecarga en una rodilla. Al querer protegerla y ejercer más fuerza con la sana, modifiqué la biomecánica del pedaleo y me di cuenta de que estaba empezando a sobrecargar la sana también. Por no hablar de que, a causa de todo ello, no me convenía pedalear de pie y el contacto culo-sillín era ininterrumpido y martirizador.

Me llegué a plantear acabar mi viaje en Estonia, volver con mi hermano e improvisar otro viaje diferente, o enviar la bici a casa y quedarme por aquí sin ella y cambiando sustancialmente el planteamiento del viaje, pensamiento que me resultaba muy poco atractivo. Pero tal como iban las cosas, era lo más sensato que podía hacer, ya que los dolores articulares rara vez cesan si no es mediante reposo.
El dolor se estabilizó. No mejoraba, pero tampoco empeoraba. Decidí descansar un par de días en Tallin y luego ya se vería. Ya solo y en Finlandia, tras 180 km’s de pedaleo donde el dolor persistió, desapareció de repente. Resiliencia...un concepto que está muy de moda, y que, a pesar de las connotaciones positivas que actualmente tiene, no tengo muy claro que siempre sea una virtud y haga tu vida mejor, sino todo lo contrario.
He estado alimentándome bien en estos 2 días. Cuando tengo tiempo libre y me siento relajado, me gusta cocinar. Además a Liss parece gustarle que le cocinen, así que por conveniencia propia y para compensarla de alguna forma por el enorme favor que supone para mí pasar un par de días gratis en este bonito pueblo del norte de Laponia, he hecho en estos días una tortilla de patatas, un especie de paella vegetal, unas crepes y hasta una especie de revuelto de verduras, quinoa y huevos, que me ha quedado bastante sabroso.
Las crepes las compartimos anoche con otro cicloturista Chileno que también acogió Liis en su casa. Él bajaba de cabo del norte y hoy se dirigía a Rusia. El tipo lleva 3 años viajando por Europa, alternando épocas de bici y sin bici, y nos estuvo contando interesantes historias que siempre enriquecen de alguna forma.
Mañana saldré hacia la ciudad de Karasjok, a 117 km’s de aquí, ya en Noruega, donde espero pasar la noche. Con el itinerario más o menos decidido, espero volver a salir de Noruega, cruzar Suecia en horizontal y entrar otra vez en Noruega a la altura de Narvik, para bajar en dirección a Oslo.