La encargada de captación de voluntariado de la ONG exponía a los alumnos la actividad y proyectos que tienen en Gambia, y para ello, sin que nunca llegase a entender el hilo conductor que siempre llevaba a lo mismo, había vuelto a repetir por tercera vez la manida frase "los Chinos se están haciendo con todo allí".
Deidades y dulce romero
domingo, 1 de marzo de 2026
Armas de CONStrucción masiva (parte I)
La encargada de captación de voluntariado de la ONG exponía a los alumnos la actividad y proyectos que tienen en Gambia, y para ello, sin que nunca llegase a entender el hilo conductor que siempre llevaba a lo mismo, había vuelto a repetir por tercera vez la manida frase "los Chinos se están haciendo con todo allí".
domingo, 16 de noviembre de 2025
En los bares no se habla de Dresde
“Jo no veig gaire clar el tema del genocidi a Palestina. Una guerra és una guerra. Mira els russos el que van fer a la batalla de Dresde al final de la Segona Guerra Mundial.”
La frase la escuché comiendo en una mesa, y trataba de comparar el genocidio de Gaza con la intervención de las fuerzas aéreas del ejército de los Estados Unidos e Inglaterra en la ciudad de Dresde, para acabar definitivamente con la Alemania nazi en 1945.
Que los rusos no fueran los protagonistas de aquella masacre en concreto es lo de menos ahora, pero meterlos hasta en la sopa no deja de ser un detalle significativo. Sobre rusofobia no voy a hablar ahora. Asier Blas lo hace mucho mejor que yo en el enlace adjunto.
No son errores inconexos que, en su día, se cometieran casualmente sin objetivo alguno. Se buscó de forma premeditada que nos identificáramos culturalmente con un país ética y moralmente ilegítimo (pero útil para nuestros intereses) desde su misma creación, cuyos fundamentos se construyeron mediante el robo, el expolio, la ocupación y la colonización de territorio ajeno. Valores totalmente representativos de la Europa occidental. Nada nuevo. Nada de lo que extrañarse.
Da igual la sentencia y orden de detención de Netanyahu, que resolvió la corte penal internacional de la Haya, fruto de la denuncia de Sudáfrica. Da igual que Israel no haya permitido entrar a Gaza a periodistas y que haya matado a más que en cualquier otro conflicto bélico anterior.
Da igual haber podido ver publicaciones en redes sociales, donde integrantes de las propias FDI (fuerzas de defensa de Israel) se enorgullecían y celebraban las matanzas y aberraciones que han estado haciendo en Gaza.
“No —pensé yo—, en los bares no se habla de Dresde”. Lo sé, porque pasé horas en ellos en los años en que trabajé en fábricas. Y se decían muchas chorradas, sí. Pero me parecían mucho menos graves que las que escuché comiendo en aquella mesa, que no, no estaba en un bar.
En fin, a veces pienso que debería plasmar aquí algunos conocimientos y reflexiones que podrían valer la pena para quien leyera. En la última década, he acumulado demasiadas horas de lectura y escucha de verdaderas bestias sobre geopolítica. Gente humanista y honesta que ha enriquecido mi vida notablemente. Espero que me sirva para acabar aportando al mundo académico mi propio doctorado en geopolítica, pero, de momento y hasta llegar a eso, intentaré dejarme caer por aquí de vez en cuando con escritos como este.
Para acabar, y relacionando temas, mi centro educativo (en el contexto de una iniciativa del sector docente en Catalunya) celebra el jueves un acto a favor de Palestina y contra el genocidio.
Estoy contento de trabajar en una empresa que no se muestra equidistante y se posiciona respecto a lo que está pasando, asumiendo el riesgo de tener que afrontar los conflictos o las consecuencias económicas que ello pueda acarrear.
domingo, 26 de octubre de 2025
Cubos y barro
No me molestan las tiendas de campaña ni el homeless al que, de vez en cuando, le compro algo que llevarse al buche. Me molestan las oficinas bancarias, las agencias inmobiliarias, las casas de juego, los Mercadonas, los prostíbulos y lugares así. Y me gusta el fuego... No, por favor, no pienses mal. Me gusta que los homeless se busquen la vida y, oye, que si se juntan unos cuantos en las faldas del Castell de Montjuïc y hacen una fogata para pasar las noches de invierno un poco mejor, pues p’alante.
Si, además, en el grupo iba a estar Anna, una enfermera con la que trabajé hace más de 20 años y con la que guardo amistad a día de hoy, pues “no se hable más”, pensé. Allí conocí a su amigo Jonatan, un buen tipo con el que nos reímos bastante y con quien también sigo guardando relación tras aquellos días.
Bajaron también por allí Pau y Martina, un exalumno y una alumna de la que era tutor en aquel momento. Qué bonito ver gente de esa edad metiéndose en un berenjenal así... Y no eran los únicos que, no habiendo cumplido los veinte, habían viajado hasta allí para arrimar el hombro, doblar el lomo y pringarse de barro o de lo que hiciera falta en aquellas apocalípticas calles, o en aquellos sótanos y garajes inundados de barro, mierda y olores nauseabundos.
En fin, que mientras adultos con sus medios de comunicación e influencers de diverso pelaje y parecida catadura moral se dedicaban a arremeter contra ONG's, inmigrantes y hasta contra la Unidad Militar de Emergencias (UME), e inundaban de bulos el debate público, gente joven —y no tan joven— montaba cadenas humanas y, cubo va, cubo viene, vaciaba de barro las calles, casas, sótanos y garajes de gente que no conocía.
Uno conoce aquellas tierras e intuía que aquello podía no llegar a pasar nunca, pero si mi abuelo (el que nos pegó la expresión “sin Dios” a mi hermano y a mí), comunista, maestro paellero y valenciano de cuna, siguiera vivo, sé que habría estado orgulloso de vernos por allí.
miércoles, 11 de septiembre de 2024
Filant nusos amb vistes a la Seu
Vaig arribar a la conclusió de que pot ser sí existeixen, però que per mantenir la seva estructura etèria has d’aconseguir dibuixar al teu cap un món fantàstic que el fonamenti. I ara em ve una pregunta al cap: hi ha alguna cosa menys ferma i més susceptible d’esvair-se que la màgia?
M’agrada entrar-hi. Sobretot a l’hivern, tot i que ja no fa el fred que feia a la capital del Bages. Demano magdalenes casolanes i un pa de quilo. Espero que no tanquin i que en vint-i-quatre anys més puguin arribar al centenni d’experiència fornejant el pa.
Ella té uns ulls expressius que denoten una barreja d’innocència i il·lusió. Crec que quan obri la porta, encara estarà cridant allò de “magdalenessssss” amb la seva veueta i el seu somriure de “ho he aconseguit!”
Sith té un sobrenom que li vaig posar jo: “Chefesito”. D’això parlaré més tard, però ell és per mi com un altre nus del fil que em lliga amb ella. Quan marxa a treballar, ell es queda arraulit, dormint al meu costat. Per els qui ens agraden els gats, poques sensacions hi ha més boniques que quedar-se adormit al seu costat sentint el seus roncs i la seva escalfor.
lunes, 22 de julio de 2024
Un vino en Narva, los confines del "imperio del bien"
sábado, 22 de junio de 2024
Bálsamo en el Cáucaso Georgiano
sábado, 9 de marzo de 2024
P.A.W.N GANG en el aula
En fin, si a un filósofo de renombre como Ernesto Castro le gusta también, e incluso ha escrito un libro sobre el genero, supongo que no tiene por qué tratarse de inmadurez.









