domingo, 10 de mayo de 2026

Armas de CONStrucción masiva (parte III)

Como prólogo a mi texto, tomo prestadas las palabras de Rafael Poch en una conferencia, junto a Inna Afinogenova, que merece la pena escuchar.

"Nuestras simpatías están con las víctimas de este conflicto. Están con los huérfanos, con las viudas, con los presos, con los desertores de ambos bandos. Con los que rechazan la guerra"


Barcelona. Una tarde de septiembre del año 2023.

Sentado en la sala de actos del colegio de enfermería de Barcelona (COIB), asistía a un acto solidario a favor del pueblo ucraniano, con la participación de la mediática monja argentina sor Lucía Caram. 
Su presencia, más allá de por su atractivo mediático, estaba más que justificada por su actividad solidaria en Ucrania, en un conflicto bélico cuya duración ya supera la de la "gran guerra patria". Precisamente ayer se celebraba el 81º aniversario de su final.

Al acto también asistiría Alguer Miquel Bo, vocalista del conocido grupo musical "Txarango" y fiel defensor de la figura y papel de la figura enfermera.
No todo iba a ser dulce romero y colorines, e iba a tener que comerme el sapo de la presencia de los cónsules honoríficos ucranianos, Oleksandr Dzoma y Vitalii Tsymbaliuk. "Si la cosa se queda en su putrefacta presencia diplomática para agradecer personalmente el evento, tira que te va...", pensaba yo. Pobre iluso.
Vitalii, envuelto en un buen traje y bien alimentado por los fogones del consulado, empezó a disparar un discurso donde los tonos grises no existían y donde las responsabilidades de la guerra eran únicas y, bajo ningún concepto, compartidas. 
No había lugar para la paz en sus ráfagas de palabras. Hablaba sobre la importancia de seguir financiando la guerra. Guerra, guerra y guerra. Qué sí, que gracias por vuestro solidaridad "pogre". Los menesterosos esos que se han helado este invierno en mi país os lo agradecen, pero dejaos de ostias y "give us the money" que aquí lo importante es que nos arméis hasta los dientes y acabar con todos los Orcos ( de орки, término despectivo que los ucranianos utilizan para referirse a los rusos que apoyan la guerra) muertos y con Rusia borrada del mapa si es posible.

Fotografía, de autoría propia, tomada en la plaza Catalunya de Barcelona durante los primeros días de guerra. 

Por unos segundos dudé sobre si, en conciencia, debía levantarme e irme de allí como gesto de desprecio a aquel discurso violento que legitimaba la guerra y abogaba por su continuidad, pronunciado en la misma sede del colegio profesional de enfermería de Barcelona.
En mi "minideliberación" acabé concluyendo que mi gesto valdría de bien poco (carnaza para el ego), que pasaría inadvertido y que, quizás, la enfermera que lo había organizado y me había invitado se sentiría ofendida.

Tras Vitalii,  Alguer y sor Lucía tomaron el micro y quisieron suavizar el asunto, "desnazificarlo" un poco y hablar de la guerra del Donbás  y de algún que otro matiz que a Vitalii debió incomodar sobremanera al romper sus cuentos de buenos y malos, un insufrible relato totalmente sesgado que casa fatal con la verdad y que solo cuela en occidente.
Al lado de Vitalii, Sor Lucía parecía el Che Guevara. Pero la monja argentina votaría un mes después a Javier Milei en las elecciones de su país. Después defendería su voto, justificándose diciendo que "entre un corrupto que es basura y un loco, apoyé al loco" y que dejó la papeleta electoral tapándose la nariz. "El mal menor!", vociferan algunos por aquí. "Plantéate porqué lo votan y lo desesperados que debían estar los argentinos!", claman otros. 
Es probable que los rebuznos vengan de alguno de los 800.000 Españoles que aquí en España votaron a Alvise Pérez en las elecciones europeas.
Dejémoslo aquí y valórese, por favor, el encomiable ejercicio de contención que estoy haciendo para mantener cierta elegancia y decoro en este espacio.
Sor Lucia reconoció también haber votado en su día a Artur Mas y Junts pel sí. Milei apoya a Ucrania (o a lo que es lo mismo, la continuidad de la guerra) y a Israel, igual que Puigdemont y su querido Junts. 
La guerra sigue activa casi 3 años después de aquel evento. Europa y su solidaridad. Yo, al igual que Sor Lucia dejando su papeleta electoral, también tuve que taparme la nariz en aquel acto.

Vamos a lo importante. ¿qué quiere el pueblo Ucraniano? el de verdad, el de "a pie", el que ha sufrido un invierno terriblemente frío pasando el duelo de estar perdiendo maridos, hermanos y amigos en una guerra que tiene a la población extenuada. El que sufre el secuestro diario de sus hombres en sus calles por parte de los reclutadores de Zelenski, ávidos de conseguir carne para su trituradora de guerra, jaleados (y financiados) con entusiasmo desde cómodos despachos de gobiernos occidentales donde se comen palomitas y se celebra la continuidad de la guerra a la espera del desgaste de Rusia.

Pégale un vistazo a este interesante reportaje de verdadero periodismo que hizo Meduza, aquel medio de comunicación Ruso que se exilió a Riga (Letonia) después de que la justicia y la fiscalía general lo pusieran en el punto de mira designándolo de "organización indeseable" por mostrarse crítico con Putin sobre la decisión de invadir Ucrania.
Su huida de Rusia fue ampliamente difundida y aplaudida por los medios atlantistas. A sus excelentes artículos no se les ha dado tanto bombo. Ni aquí ni en Ucrania. Por lo que sea...

El show debe continuar y Vitalii, el cónsul Ucraniano, quiere seguir yendo a recepciones, actos y demás "vodeviles" donde instituciones Españolas sigan dándole barra libre para sus discursos belicistas y sus deseos de más guerra y muerte. 
Él, desde el calefactado consulado, decide seguir ignorando los perdida de 20 millones de habitantes en su país desde el año 1991 hasta hoy, y la perdida territorial que suma y sigue. 
Imaginando que la guerra acabase hoy, la perdida de capital humano (personas en edad laboral), de capital territorial y los productos de desecho (discapacitados físicos y mentales y la dependencia generada) que el "metabolismo de guerra" ha generado ya, condenan al país a un escenario apocalíptico cuyas consecuencias arrastraran varias generaciones.

El príncipe Harry visitaba Kiev hace unos días. Inglaterra y el "lobby Británico", como titulaba Nahia Sanzo en un post de su más que recomendable espacio. 
Inglaterra o cómo tapar con el té de las 16h (y demás parafernalia estética) las miserias de uno de los imperios más terroríficos que ha conocido la humanidad. Su élites, las grandes protagonistas del boicot a la paz  que Boris Johnson lideró,  neutralizando el “Comunicado de Estambul”, un preacuerdo de paz que estuvo sobre la mesa de negociaciones en marzo del año 2022 y que estuvo a punto de parar la guerra.


Los "errores" (como un vaso que se te cae al suelo...) de juventud de Harry, antes de hacerse adulto y publicar sus memorias, donde cuenta cómo se cargaba Afganos desde su helicóptero. 


Alemania habla de "volver a ser el ejercito más poderoso de Europa" mientras apoya incondicionalmente a Israel, y aboga por prolongar la guerra de Ucrania -como el que se toma un café en una terraza a la espera de que abran la biblioteca que tiene en frente- lo suficiente para prepararse para una hipotética guerra contra Rusia. 
Su complejo militar-industrial se ha puesto a trabajar y Volkswagen empieza a construir tanques (ya lo hacía para la cúpula de hierro de Israel), en vez de coches. ¿Estarán los de Hugo Boss pensando en volver a diseñar ropa para el ejercito Alemán? Todo se andará y se querrá normalizar, igual que se normalizó (por nuestras latitudes...) haber enviado a Ucrania tanques alemanes Leopard 2, la versión moderna de los que los nazis utilizaron para matar soviéticos en la segunda guerra mundial.
La gravedad simbólica del asunto es de dimensiones brutales y, aunque por aquí no nos llegue, politólogos y opinadores del ecosistema mediático ruso comentan en tertulias de televisión que quizás es hora de enviar un "recordatorio" a Berlín y enseñarles donde están los límites. 

Nadie debería avergonzarse al decir bien alto que Gorbachov cometió un gran error permitiendo la reunificación. La dijera o no François Mitterrand, amo la frase que se le atribuye: "Me gusta tanto Alemania que prefería cuando habían dos"
Rusia abandonó Alemania. No así los EE.UU que siguen allí desde entonces y que tienen ocupado militar y económicamente el país con sus 40 bases y la dependencia que de ello se deriva a todos los niveles.

Nadie mejor que Rafael Poch para hablar de esa dependencia y para recordar ciertos hechos objetivos, y no dejarse llevar por fantasiosos cuentos de mal gusto sobre una Alemania que, en realidad, solo supo comportarse cuando fue vencida y ocupada por Rusia.
Rescato un párrafo especialmente clarificador de un post reciente de su blog:

"La simple realidad es que Alemania volvió a las andadas en cuanto el país recuperó su soberanía en octubre de 1990. Diecinueve meses después de su reunificación nacional, un generoso regalo de la URSS de Mijail Gorbachov, ya utilizaron sus fuerzas armadas por primera vez desde Hitler contra un pueblo, el serbio, cuya guerrilla había sido la primera en combatir a los nazis en los Balcanes medio siglo antes"


Respecto a España, como ejemplo de lo que se hace llegar -y lo que no- al ciudadano medio, el youtuber "Letal Crysis", en una entrega de sus documentales sobre la guerra, entrevista a un soldado Ucraniano. En el minuto 2:52'' el soldado bebe de su taza del batallón Azov, subgrupo militar de ideología nazi que exhibe su simbología sin pudor y que forma parte del ejercito regular. 
En el minuto 8:02'' el codo del tipo es pixelado. Lo de Azov no, pero la esvástica nazi sí la iba a reconocer todo el mundo, así que ¿para qué dejar que se viera, verdad? Diez segundos antes, otro soldado descansaba acariciando un gato que tenía en brazos. Dos veces lo enfocan. Si me conoces, sabrás que no seré yo quien rechace un gato allá donde él quiera aparecer, pero a nivel periodístico hubiera sido más útil y clarificador enfocar y no pixelar la simbología nazi que el soldado portaba tatuada en su piel.

En relación a la acertada frase de que, ya mucho antes de empezar la guerra, "Ucrania no estaba en la OTAN, pero la OTAN sí estaba en Ucrania", no es menos cierta la de que "el ejercito ucraniano no es nazi, pero está plagado de nazis"
Las élites del país también lo están y, mediante el odio étnico-nacionalista y el ensalzamiento de personajes como Stepán Bandera, fueron responsables de la guerra civil del Donbás que supuso el germen y uno de los detonantes, entre otros, de la guerra actual.
Sobre ello y el complejo entramado de motivos y responsabilidades de los actores involucrados, nada mejor que escuchar a Asier Blas y su teoría de la Matryoshka de 3 muñecas para entender, desde su profundo conocimiento y visión humanista, algunas cuestiones imprescindibles a la hora de posicionarse en pro de las posibles soluciones al conflicto.

En referencia a la soberanía del pueblo ucraniano y demás argumentos que se utilizan para defender la continuidad de la guerra, el historiador húngaro Zoltán Sz. Bíró escribía:

"Es significativo que, a principios de 2008, como mucho entre una cuarta parte y un tercio de la población ucraniana apoyara la adhesión del país a la OTAN. … Y esta reticencia se debe en gran medida al hecho de que la mayoría de la sociedad ucraniana teme que la adhesión a la organización militar del mundo occidental suponga una grave carga para las relaciones entre Rusia y Ucrania, con consecuencias directas para la vida cotidiana"


Para acabar quisiera hablar de Olena, una chica ucraniana que alojé en casa, junto a su hermana, nueve meses después del evento solidario que relataba al inicio de este post. No eran refugiadas. Simplemente viajaban por ocio. Si para ellas era un "win" dormir gratis mediante la app couchsurfing, el "win win" se cerraba con la oportunidad que a mí se me presentaba para tener el testimonio de primera mano de personas residentes en una gran ciudad ucraniana en guerra.

Olena no deseaba el fin de la guerra. Me explicó que a veces sonaban las sirenas y la población debía esconderse, pero que en general no se vivía mal. Que se había recuperado cierta normalidad, la gente visitaba teatros y lugares de ocio y que una parte de la entrada se destinaba a fondos para el ejercito y para posibilitar la continuidad de la guerra. Que Europa debía apoyar a ucrania y que había que acabar con Rusia, ya que, de no hacerlo, todos estaríamos eternamente amenazados.
Me habló con cierto desprecio de la población oriental de su país y restó importancia a la guerra del Donbás, según ella, propaganda prorrusa carente de credibilidad. 
Sin duda alguna, el sistema educativo ucraniano hizo un buen trabajo con Olena. Parecía haber comprado de pleno el discurso más rancio y nacionalista sobre la pureza del buen ucraniano, un ideario plagado de matices profundamente conservadores que rezuma odio étnico de tintes discriminatorios en cuanto a aspectos identitarios, culturales y lingüísticos. 
Lo de la homofobia no lo había comprado. Decía gustarle las mujeres y querer una Ucrania más Europea y más libre. "No hay más preguntas, señoría", pensé.

domingo, 8 de marzo de 2026

Armas de CONStrucción masiva (parte II)

Acabo de escudriñar el tercer capítulo de la segunda temporada de la serie documental "hospital de proximitat" de TV Mataró. Me vienen genial este tipo de contenidos para complementar en clase algunos cuadros patológicos que explico en un módulo especialmente relevante del ciclo de emergencias.
Me puso al corriente de esta serie un buen alumno, que trabaja allí, del grupo que tuve la suerte de tutorizar en mi primer año en el instituto donde trabajo actualmente.

Buscando más contenidos, me encuentro con un documental sobre una ONG que, mediante la ayuda de la agencia Catalana del agua, potabiliza agua en una región de Siria devastada por la guerra que allí empezó en 2011. 
Una de las cooperantes explica los motivos de inicio de la guerra. En un minuto habla de Bashar al-Ásad, utiliza la palabra régimen (una palabra que se refiere, sin más, a un sistema político por el que se rige una nación, pero que nunca escucharás aplicado a una nación occidental) y habla de una revolución legítima de un pueblo salvajemente oprimido. Fin. Así de simple. No me extenderé demasiado escribiendo sobre Siria ni las "primaveras Arabes".
La primera vez que escuché hablar sobre aquella guerra, fue en 2017 a través de Samir, un inmigrante Sirio que tuve como alumno en el ciclo de radiodiagnóstico. Era un tipo de unos 30 años, físico imponente y mirada fría pero noble. Recuerdo que en una tutoría me habló de su precaria situación familiar y de lo que le estaba suponiendo sobrellevar trabajo, vida familiar y estudios. Una cosa nos llevo a la otra y acabamos hablando de la guerra en su país y del momento en que decidió venir a Manresa: "no sé que pasó. Estábamos bien. Se vivía bien. Convivíamos y nadie tenía problemas con la religión de los demás. Era un país no muy diferente a este".
Si quieres tirar del hilo, aquí te dejo un artículo de Glenn Diesen o un podcast del gran Pablo Sapag, gente que desde el mundo académico divulga desde el conocimiento profundo y la honestidad, lejos de la burda farándula y la ofensiva superficialidad de las redes sociales cuando se habla de temas tan trascendentales.

Atendiendo a los relatos que transmiten las ONG'S sobre países que no conoces, te podrías creer que Aladdin, sobre una alfombra y armado con un Kalashnikov, es el malo de la película.

Aquel siguiente verano viajé en bici recorriendo el río Danubio. Mucho tiempo solo y muchos km's por Serbia, parte de la extinta Yugoslavia. Belgrado plagada de carteles de "NATO NO" e impregnada del recuerdo de los bombardeos que sufrieron por parte de la criminal coalición transatlántica. Empecé a leer sobre aquella guerra. Leí sobre Kosovo.  Después vino Rumania. Fue aquel verano donde cayó la semilla del fruto que acabó germinando en este espacio.

Llegué a Novi Sad y me alojé en un hostel. Conocí a Mitra, una chica Iraní con la que, junto a un Serbio, vi la final del mundial de aquel año entre Croacia y Francia. Al acabar, Mitra me invitó a ir, junto a un grupo del hostel, al Exit festival en la fortaleza Petrovaradin, donde aquella noche actuaba David Guetta. Estúpido de mí, rechacé la oferta para dormir bien y descansar para el día siguiente, cosa que tampoco puede hacer por el constante trasiego, arriba y abajo, de gente ebria durante toda la noche.

Mitra, sin velo ni niqab ni nada parecido, viajaba sola. Puso cara de póker cuando le dije que todo lo que yo sabía de Irán era lo que había visto en la película "Argo" de Ben affleck. La misma cara puse yo esta navidad cuando, en un vuelo hacia China, me puse un documental del ejercito Chino y vi un militar Chino Llorando. 
Con 45 años, en el año 2026, sigo siendo un perfecto y ridículo producto (en deconstrucción, eso sí) de la burda propaganda occidental que he estado comiéndome durante toda la vida.
La verdad es que en Irán hay más mujeres universitarias que hombres. De hecho, el índice de alfabetización femenino es del 89,96% según la UNESCO. La mujer está integrada en política y en las instituciones del país. Menos de lo que sería deseable. Seguro.
Irán es un país, mayoritariamente, chiita. No es sunita, como pueda ser Arabia Saudí, rama del Islam que profesan Al-Qaeda, Isis o Daesh. No ahondaré en esto, ya que me falta demasiada base y cultura, pero se puede decir que nunca ha sido el Islam radicalizado (más allá del "mercenarismo", es normal radicalizarse cuando te matan a la familia en un bombardeo a tu país) que ha preocupado a occidente. Sí a Israel, un estado de que por su mismo origen y naturaleza colonizadora e ilegítima (y ahora, oficialmente, genocida), siempre se sintió y debería sentirse amenazado.

Nadie duda de que Mitra y el pueblo Iraní, en general, deseen y necesiten cambios y aires de libertades de las que carecen en muchos aspectos. Pero nadie debe dudar tampoco de que, como dijo Eduardo Galeano: "cada vez que EE.UU salva un pueblo, lo deja convertido en un manicomio o en un cementerio"
Sin necesidad de tirar de rojos literatos, Wesley Clark, un ex comandante de la OTAN explicó abiertamente en 2007 que hace ahora 25 años se reunió con un alto oficial militar de defensa de los EE.UU, quien le pasó el memorando de cómo habían decidido ya tomar 7 países en 5 años: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán.

Volviendo al país con el que empezaba el post, en Siria, una vez destrozada y pisoteada su soberanía, gobierna actualmente Ahmed al-Sharaa (conocido anteriormente como Abu Mohamed al-Jawlani, "el cortacabezas"), miembro en su día del frente al-Nusra, la filial de Al-Qaeda en Siria.


En occidente, le han recortado la barba y  nos dicen que ahora todo está bien con él. "Qué ya no es malo". Al-Jawlani nació en Riad, como Osama Bin Laden.


Cartel del Departamento de Estado de EE. UU. publicado en 2017, anunciando una recompensa de 10 millones de dólares por información que condujera a Al-Jawlani.

Para concluir este post, nadie mejor que  Rafael Poch (39:20'') hablando sobre la situación actual en la guerra de Irán, y del paso intermedio que esta supone en las fases que EE.UU tiene planificadas en el acercamiento hacia el que considera su verdadero "monstruo" final, China. Sin olvidar la  responsabilidad de su socio, Israel, y sus pretensiones de hacerse con todo oriente medio entre el río Nilo y el Éufrates.

P.D: No hay ánimo personalista en el hecho de contar momentos/anécdotas sobre mi vida y relacionarlas con las informaciones de este tipo de post. Tan solo es un intento de no sentirme un plagio y de dar un hilo conductor a informaciones o hechos que recopilo de las fuentes de las que bebo, y a las que intento dar altavoz en este espacio. 
Tampoco pretendo criminalizar a las ONG, pero el hecho de que a menudo sean el tonto útil que contribuye a extender la propaganda del imperio del bien, blanqueando así a los culpables de la destrucción y el sufrimiento que dicen querer paliar mediante sus miseras ayudas, merece cuanto menos que se exponga.
Esta serie de post concluirá con Ucrania y un nuevo relato sobre cooperación internacional al servicio de la maquinaria mediática euroatlantista.

domingo, 1 de marzo de 2026

Armas de CONStrucción masiva (parte I)

Escuchando con atención, apoyado en el simulador de la ambulancia del aula, respiré hondo y tiré de pragmatismo, saber estar y hasta de algo de falsedad.
La encargada de captación de voluntariado de la ONG exponía a los alumnos la actividad y proyectos que tienen en Gambia, y para ello, sin que nunca llegase a entender el hilo conductor que siempre llevaba a lo mismo, había vuelto a repetir por tercera vez la manida frase "los Chinos se están haciendo con todo allí". 
Esta última vez, en un alarde de autocomplaciente coherencia occidental añadió un "pero no penséis que nosotros somos hermanitas de la caridad, eh". Lo sé: el oxímoron es irrisorio (también la expresión coherencia occidental)  a la vez que irritante, pero podía haber sido peor. Si hablamos de la cooperación internacional occidental, siempre puede ser peor.

Si el nosotros es Europa, lo de aclarar que no somos hermanitas de la caridad supongo que iba por las colonizaciones de Portugueses, Franceses e Ingleses. Estos dos últimos se repartieron el botín (Senegal y Gambia) en 1889 y acordaron la que, a día de hoy, sigue siendo la frontera con Senegal.

Durante 60 años, los Ingleses expoliaron, saquearon y enviaron a sus colonias en América a unos 3 millones de esclavos. Dejaron de asesinar, robar y traficar con personas en 1965. 
Gambia es un estado """independiente""" desde entonces. Independiente, pero vulnerable y condenado a hacer tratos comerciales asimétricos e injustos con China y con el que venga.
Los Chinos no son mirados con simpatía en Africa, pero seamos serios: el dilema para ellos es susto o muerte y, desde luego, los pueblos Africanos conocen bien la barbarie Europea, sus despiadadas colonizaciones y sus consecuencias a día de hoy. 
En la actualidad, viven, en muchos casos, bajo el yugo de constantes injerencias externas para derrocar gobiernos, a veces, legítimos y así sustituirlos por corruptos títeres, cuyos hilos puedan ser movidos según las necesidades del "imperio del bien". Este no duda en financiar, armando hasta los dientes, a facciones rebeldes que puedan alimentar la inestabilidad geopolítica en una parte del mundo donde los factores étnico-religiosos y la falta de educación y de oportunidades, la convierten en un polvorín.

Resulta oportuno aquí hablar de la dignidad y valentía de la que fue fiscal jefe en la corte penal internacional, la Gambiana Fatou Bensouda, a la que EE.UU amenazó y acabó retirando su visado de entrada al país por insistir en seguir investigando los crímenes de guerra y contra la humanidad perpetrados por su ejército en Afganistan.
Un mes después, una escueta nota de la CPI, con sede en La Haya, informaba que se abandonaba la investigación afgana “porque en este momento no serviría a los intereses de la justicia”.
Obviamente, a nadie que sea consciente del neocolonialismo occidental de tintes xenófobos, le extraña que en Africa (sin entenderla como un ente homogéneo), en general, se prefiera a China que a otros como socio comercial.

Por otra parte y asociado con la imagen de arriba, nunca está de más recordar que China, al igual que Gambia, también conoce el trato de "subhumanos" que Reino Unido ha dispensado históricamente a los pueblos que ha visitado. 
El gobierno Chino se ocupa de que su pueblo tenga muy presente y no olvide el siglo de la humillación, de las guerras del opio y de cómo China fue sometida por los Ingleses, mediante la introducción del tóxico que convierte personas en Zombis, convirtiendo el país en un infierno donde se calcula que una cuarta parte de su población adulta masculina cayó en la drogadicción.


Dijo Oscar Wilde (Irlandés...): "Los ingleses tienen 3 cosas de las que mostrarse orgullosos: El té, el whisky y un escritor como yo".
De lo del té a las 16h, de alcohol y de estética siempre han ido sobrados. No tanto de humanismo.

Lo cierto es que, siendo Justo, la visita de la ONG al instituto fue algo positivo en esencia. 
Imparto el "proyecto intermodular" en el ciclo de emergencias sanitarias y, dentro del mismo, uno de los proyectos es constituir una ONG ficticia  y desarrollar el proyecto como si se quisiera hacer a efectos reales. 
Creo que los alumnos apreciaron el alma y la esencia de una ONG pequeña, sus hechos y sus aparentes buenas intenciones, y quizás hasta se les desmontó la idea de que las ONG'S no son más que chiringuitos llenos de idealistas, rojos y chupopteros. Qué la responsable de captar voluntarios fuera policía, imagino que también contribuyó a ello.
Por lo que respecta al que escribe, supongo que podía haber enfocado el post de una forma más constructiva, pero lo cierto es que me exasperan ciertas narrativas, a veces promovidas de forma casi inconsciente, reflejo del supremacismo ideológico de occidente. Puede resultar exagerado, pero no tengo ninguna duda de que  posibilitan guerras como la que empezaría la misma noche de los hechos que relato.
Adivina quien ha declarado la guerra a Iran, sumándose a Israel y EE.UU?. ¿Una pista? no es China y Oscar Wilde nunca simpatizó con ellos.

P.D: En el título del post, las armas son las ONG'S y la construcción es la del relato que al occidental promedio le gusta escuchar, donde nosotros "no somos hermanitas de la caridad", pero casi....

Yo había venido a escribir sobre Ucrania, así que habrá segunda parte...

domingo, 16 de noviembre de 2025

En los bares no se habla de Dresde

No me molesta la ignorancia del que, por escasez de medios o de tiempo, no ha podido acceder a conocimientos. Solo faltaría.
Tampoco la del que, habiendo tenido acceso a ellos, no lo ha aprovechado, pero al menos es consecuente, humilde y mantiene un perfil bajo en según qué tipo de conversaciones. Pero no soporto esa desvergonzada y atrevida ignorancia que abunda en ciertos individuos (normalmente, de sexo masculino y media edad) de clase media-alta, que creen saber mucho, saben poco, interpretan mal y no se callan nunca. Menos aún cuando la misma determina cómo se posicionan millones de personas ante un genocidio y no se hace nada para detener al genocida.

“Jo no veig gaire clar el tema del genocidi a Palestina. Una guerra és una guerra. Mira els russos el que van fer a la batalla de Dresde al final de la Segona Guerra Mundial.”
La frase la escuché comiendo en una mesa, y trataba de comparar el genocidio de Gaza con la intervención de las fuerzas aéreas del ejército de los Estados Unidos e Inglaterra en la ciudad de Dresde, para acabar definitivamente con la Alemania nazi en 1945.

Que los rusos no fueran los protagonistas de aquella masacre en concreto es lo de menos ahora, pero meterlos hasta en la sopa no deja de ser un detalle significativo. Sobre rusofobia no voy a hablar ahora. Asier Blas lo hace mucho mejor que yo en el enlace adjunto.

Que a un blanquito de clase media de la Europa occidental le importe tres pepinos el genocidio palestino y lo llame guerra, tampoco me llama demasiado la atención. Que lo relativice o incluso lo niegue ya es otra cosa, pero, analizado fríamente, es un hecho razonable si se relaciona con otros, como, por ejemplo, el de que Israel participe en un festival de música europeo (Eurovisión) o que el Maccabi de Tel Aviv juegue en la Champions League europea, siendo un equipo de un país de Oriente Próximo (asiático). 
No son errores inconexos que, en su día, se cometieran casualmente sin objetivo alguno. Se buscó de forma premeditada que nos identificáramos culturalmente con un país ética y moralmente ilegítimo (pero útil para nuestros intereses) desde su misma creación, cuyos fundamentos se construyeron mediante el robo, el expolio, la ocupación y la colonización de territorio ajeno. Valores totalmente representativos de la Europa occidental. Nada nuevo. Nada de lo que extrañarse.
De aquellas lluvias, estos lodos llenos de mierda y nauseabundos olores. Da igual lo que digan los que tipificaron el término genocidio para evitar que se volviera a producir otro. Da igual lo que diga el mundo académico o la ONU. 
Da igual la sentencia y orden de detención de Netanyahu, que resolvió la corte penal internacional de la Haya, fruto de la denuncia de Sudáfrica. Da igual que Israel no haya permitido entrar a Gaza a periodistas y que haya matado a más que en cualquier otro conflicto bélico anterior. 
Da igual haber podido ver publicaciones en redes sociales, donde integrantes de las propias FDI (fuerzas de defensa de Israel) se enorgullecían y celebraban las matanzas y aberraciones que han estado haciendo en Gaza.
Da igual que el 82% de la sociedad Israelí encuestada se pronunciará a favor de la expulsión de Palestinos de Gaza, según una encuesta del periódico Israelí Haaretz

                                Imagen extraída del post enlazado del  blog de Rafael Poch de Feliu

Israel no es más que un invento de Occidente. Una pieza potencialmente sacrificable (durará lo que dure...) que los EE. UU. financian actualmente con unos 3.800 millones de dólares anuales, y que supone el proxy que el imperio del bien (Estados Unidos y Europa occidental) necesita para seguir con la conquista, la destrucción y el expolio del mundo árabe en una región de especial relevancia geoestratégica.
La Palestina ocupada (así llaman a Israel en los países de la región) es el lugar más peligroso del planeta para un judío. Y, como dice Frédéric Lordon en este aconsejable artículo, “El antisionismo no es el equivalente del antisemitismo, sino su única muralla”.

Vuelvo a la comida y a la frase con la que he iniciado el post. No pude callarme más y comenté: “No quisiera incomodar, pero supongo que, cuando se estaba produciendo el genocidio judío por parte de Alemania en 1940 y algo, también había gente en mesas que discutía sobre el significado de la palabra genocidio, o sobre si aquello era aceptable o no...”. A partir de ahí tuve que escuchar sandeces varias solo entendibles desde la falta de conocimientos e ignorancia total de los hechos que han llevado a la actual situación, y con un irritante remate final: “Bueno, no és tan important el que diguem aquí. Total, això són converses de bar...”.
“No —pensé yo—, en los bares no se habla de Dresde”. Lo sé, porque pasé horas en ellos en los años en que trabajé en fábricas. Y se decían muchas chorradas, sí. Pero me parecían mucho menos graves que las que escuché comiendo en aquella mesa, que no, no estaba en un bar.

En fin, a veces pienso que debería plasmar aquí algunos conocimientos y reflexiones que podrían valer la pena para quien leyera. En la última década, he acumulado demasiadas horas de lectura y escucha de verdaderas bestias sobre geopolítica. Gente humanista y honesta que ha enriquecido mi vida notablemente. Espero que me sirva para acabar aportando al mundo académico mi propio doctorado en geopolítica, pero, de momento y hasta llegar a eso, intentaré dejarme caer por aquí de vez en cuando con escritos como este.

Para acabar, y relacionando temas, mi centro educativo (en el contexto de una iniciativa del sector docente en Catalunya) celebra el jueves un acto a favor de Palestina y contra el genocidio.
Estoy contento de trabajar en una empresa que no se muestra equidistante y se posiciona respecto a lo que está pasando, asumiendo el riesgo de tener que afrontar los conflictos o las consecuencias económicas que ello pueda acarrear.

Baño en el mar muerto en Jordania. Espero visitar el otro lado algún día, libre de la bestia sionista


domingo, 26 de octubre de 2025

Cubos y barro

Cogido de la mano de mi madre, la acompañaba a comprar al Mercadona de Torrent, un pueblo cercano a Valencia, en la comarca de l’Horta Sud, que muchos años después se vería afectado por la DANA.
Mirando y sonriendo a aquel hombre sucio y descuidado, mi madre dejaba caer una moneda de cien pesetas en un recipiente improvisado con una botella de plástico recortada. Sin lugar a dudas, es uno de mis más preciados recuerdos de infancia, y dejó una poderosa e indeleble impronta en mi yo actual.
Después de darle la moneda al homeless, ella me decía que nunca había que hacer propaganda de lo bueno que uno hace en la vida. En eso se equivocaba. Ella y tantos otros. Y así nos va: a día de hoy se le llama “buenismo” al hecho de pensar que convendría mover un dedo para intentar frenar un genocidio y se cuestionan las motivaciones e intenciones reales de quien lo hace, mientras se ve con normalidad especular en bolsa, sin interesarse en que se invierte, o ver en la vivienda un posible activo financiero y no un lugar para dar techo a personas. 

La ventana de Overton respecto a lo que se considera éticamente aceptable se ha ido desplazando hacia lugares tenebrosos, mientras que el humanismo, como concepción ideológica y brújula moral, se extingue entre respiraciones agónicas y estertores.


Si estás leyendo este libro y en este relato esperas épica, lágrimas o heroísmo, mejor pasa al siguiente. Escribo desde la convicción de que sí que hay que hacer propaganda de lo bueno que uno hace. Es un esfuerzo que, a día de hoy, creo hacer más desde la obligación, la responsabilidad y el colectivismo, que desde el ego. O eso quiero pensar.
De hecho, cuando esta mañana he empezado a teclear lo que estás leyendo, lo he hecho desde la desgana y la nula inspiración, pero el plazo para entregar este escrito se agota en breve, y el libro con fines solidarios donde espero que un día se publique, ha hecho que venza a la desgana. Por otra parte, hacía tiempo que tenía ganas de dejar algún post por aquí.

Vivo en Catalunya desde hace 26 años. Me va bien en la vida. Actualmente, vivo en una zona privilegiada de la ciudad condal. Aun así, ocasionalmente veo tiendas de campaña de homeless que despliegan su casa en algún rincón del barrio y tratan de dormir sin molestar ni que se les moleste.
No me molestan las tiendas de campaña ni el homeless al que, de vez en cuando, le compro algo que llevarse al buche. Me molestan las oficinas bancarias, las agencias inmobiliarias, las casas de juego, los Mercadonas, los prostíbulos y lugares así. Y me gusta el fuego... No, por favor, no pienses mal. Me gusta que los homeless se busquen la vida y, oye, que si se juntan unos cuantos en las faldas del Castell de Montjuïc y hacen una fogata para pasar las noches de invierno un poco mejor, pues p’alante.

Te contaría que bajé a Valencia porque es mi tierra, tengo gente allí y no soportaba la idea de no hacer nada ante lo que estaba sucediendo tras la DANA que asoló el pueblo donde crecí y otros tantos de la zona. Pero no, la verdad es que no. Te diré la verdad: fue puro pragmatismo y racionalidad. 
Soy enfermero, aunque ahora me dedique a la docencia. Y tengo la convicción ideológica de que no es bueno para una sociedad que alguien como yo, sin demasiadas obligaciones ni cargas familiares, no mueva un dedo ante una situación así. Llámalo buenismo, comunismo o como tú prefieras.


Mi centro escolar me concedió un día libre para bajar a echar una mano por allí, y mi compromiso emocional hacia la institución subió un peldaño por aquello.
Si, además, en el grupo iba a estar Anna, una enfermera con la que trabajé hace más de 20 años y con la que guardo amistad a día de hoy, pues “no se hable más”, pensé. Allí conocí a su amigo Jonatan, un buen tipo con el que nos reímos bastante y con quien también sigo guardando relación tras aquellos días.
Bajaron también por allí Pau y Martina, un exalumno y una alumna de la que era tutor en aquel momento. Qué bonito ver gente de esa edad metiéndose en un berenjenal así... Y no eran los únicos que, no habiendo cumplido los veinte, habían viajado hasta allí para arrimar el hombro, doblar el lomo y pringarse de barro o de lo que hiciera falta en aquellas apocalípticas calles, o en aquellos sótanos y garajes inundados de barro, mierda y olores nauseabundos.


De aquella experiencia pude sacar algunas conclusiones: habría que tener algo más de cuidado cuando se habla de forma peyorativa de las actuales generaciones de gente joven. Y me incluyo... en lo primero, no en lo de gente joven, que en cinco años me planto en el medio siglo y ya no estamos para decir chorradas a discreción.
En fin, que mientras adultos con sus medios de comunicación e influencers de diverso pelaje y parecida catadura moral se dedicaban a arremeter contra ONG's, inmigrantes y hasta contra la Unidad Militar de Emergencias (UME), e inundaban de bulos el debate público, gente joven —y no tan joven— montaba cadenas humanas y, cubo va, cubo viene, vaciaba de barro las calles, casas, sótanos y garajes de gente que no conocía.

Mi hermano, bombero de Barcelona, que también estuvo por allí durante una semana, me había dicho una frase que me hizo reír mucho y me caló: “Pavo, la solidaridad se acaba a los tres días, y luego todo se convierte en rollos, egos, zorrerío y un sin Dios...”. Así que, atendiendo a sus consejos y al hecho de que había que volver al trabajo, de vuelta a casa y a esperar a ver cómo los valencianos solucionaban aquello y le daban la patada a aquel que, sin haber hecho el suyo, había preferido alargar la sobremesa en el restaurante "el Ventorro".
Uno conoce aquellas tierras e intuía que aquello podía no llegar a pasar nunca, pero si mi abuelo (el que nos pegó la expresión “sin Dios” a mi hermano y a mí), comunista, maestro paellero y valenciano de cuna, siguiera vivo, sé que habría estado orgulloso de vernos por allí.


P. D.: El título del post es un guiño a la famosa serie valenciana "Cañas y barro", inspirada en el libro de Vicente Blasco Ibáñez.


miércoles, 11 de septiembre de 2024

Filant nusos amb vistes a la Seu

N. del A.: Hace tiempo que tenía ganas de publicar este escrito. Con él gané un premio al relato más atractivo en un humilde concurso literario de un "ateneu" (casal en Español) de Manresa. El "late motiv" eran el amor y Manresa, y debía estar escrito en Catalán. 
A pesar de no ser mi lengua materna, creo que es uno de los textos más bonitos que he escrito nunca.

Feliç diada:-)


N’havia escoltat parlar. Fils invisibles que mantenen lligams gairebé impossibles que, paradoxalment, sembla que mai es podrien arribar a trencar.
Vaig arribar a la conclusió de que pot ser sí existeixen, però que per mantenir la seva estructura etèria has d’aconseguir dibuixar al teu cap un món fantàstic que el fonamenti. I ara em ve una pregunta al cap: hi ha alguna cosa menys ferma i més susceptible d’esvair-se que la màgia?

Baixo del cinquè pis per les escales del vell edifici, mentre em pregunto quants anys tindrà. Plaça major, dreta i cent metres de baixada pel carrer Sant Miquel. Arribo a un lloc del que sí conec els anys que porta fent pa per als veïns del casc antic de Manresa.
M’agrada entrar-hi. Sobretot a l’hivern, tot i que ja no fa el fred que feia a la capital del Bages. Demano magdalenes casolanes i un pa de quilo. Espero que no tanquin i que en vint-i-quatre anys més puguin arribar al centenni d’experiència fornejant el pa.

Torno sobre els meus passos i pujo ràpid els esglaons. M’agrada això de no tenir opció d’agafar l’ascensor i m’encisen les vistes que tinc des del meu pis a la plaça major. Des del dormitori puc veure dibuixada la muntanya de Montserrat, però malgrat tot, les vistes de la muntanya no serà el que més m’agradi quan entri allà en un minut.
Ella té uns ulls expressius que denoten una barreja d’innocència i il·lusió. Crec que quan obri la porta, encara estarà cridant allò de “magdalenessssss” amb la seva veueta i el seu somriure de “ho he aconseguit!”

Des del mateix moment en que la vaig conèixer, vaig pensar que m’agradaria esmorzar amb ella. Ha passat un temps i tenim un fil junts. No, no, ho he escrit bé: fil. L’hem anat fent junts en moments com aquest que he relatat ara mateix. 
Pot ser no sona molt extraordinari, però per mi sí que ho és. Amb ella vaig descobrir que se m’havia oblidat com anava això de fer fils dels de veritat. D’aquests que tenen nusos i no vols deixar en mans de la intangibilitat de la màgia.

Esmorzem junts amb vistes a la Seu, mentre el Sith ens mira amb gest inquisidor. Ell és un gat negre i molt trempat. Ara que ho penso, gat negre i trempat sona una mica redundant. Ella diu que el tinc molt mimat i que les seves demandes i mala educació van creixent proporcionalment al temps que fa que ens coneixem.

Sith té un sobrenom que li vaig posar jo: “Chefesito”. D’això parlaré més tard, però ell és per mi com un altre nus del fil que em lliga amb ella. Quan marxa a treballar, ell es queda arraulit, dormint al meu costat. Per els qui ens agraden els gats, poques sensacions hi ha més boniques que quedar-se adormit al seu costat sentint el seus roncs i la seva escalfor.

Parlava de fer nusos al fil amb ella, i diria que no hi ha moment que ens faci riure més junts que quan, gairebé, l’haig d’obligar a rentar-se les dents. L’haig de perseguir amb el raspall amb la pasta ja posada i, tot i així, es resisteix buscant que acabem barallant-nos i hagi de forcejar amb ella per acabar ficant-li el raspall dins la boca. Després, em mira fent-se la ofesa mentre se’ls renta i se li acaba escapant un somriure d’aquests que em fan pensar que sóc afortunat.

És dissabte i fa un dia espectacular, així que baixem a fer un tomb i a comprar fruita i verdura al mercat de la plaça. Sempre que faig un acte tan quotidià com fer la compra aquí, no puc evitar pensar en els moments extraordinaris que s’han viscut. Des del gran incendi durant l’ocupació borbònica, a la gran revolta civil contra les tropes napoleòniques, coneguda amb el nom de "la crema del paper segellat".

Sith ens espera a l’altra banda de la porta. Sé de memòria el que farà ara. Si el deixem, sortirà al replà de l’escala i inspeccionarà el metre quadrat que l’envolta amb la mateixa curiositat que mostraria algú que arribés a Mart per primera vegada. Mirarà les escales amb ulls encuriosits, però no gosarà baixar ni un sol esglaó. Sortirà corrent tot esverat, entrarà al pis i així culminarà una altra de les seves intrèpides excursions.

Començo a fer el dinar i és ara quan el Sith fa honor al sobrenom que deia abans que li vaig posar. “Chefesito” puja a sobre de la rentadora, s’asseu còmodament i, amb cert despotisme en la seva mirada, verifica que la recepta que estic fent segueix els passos necessaris per aconseguir el resultat que ell desitja. Esperarà pacient el temps que calgui i, quan nosaltres comencem a dinar, ell traurà el seu jo més rapinyaire i passejarà pel taulell de la cuina a veure que es pot emportar a la panxa.

Em quedo mirant-lo i ella em reclama amb un petó, donant-me les gràcies pel dinar. Sento que m’ha tocat la loteria. Espero no tornar a oblidar-me mai més de fer nusos al fil.

lunes, 22 de julio de 2024

Un vino en Narva, los confines del "imperio del bien"

Leía ayer el último post del blog de Rafael Poch.
Gracias a sus escritos (y a los que comparte en su espacio), en absoluto catastrofistas, tengo bastante asumido que es más que probable que, antes de expirar, viva la tercera guerra mundial.
La vida, entre otras cosas, consiste en ir viviendo cosas que pensabas que a ti no te podían suceder. En surfearlas cómo puedas y de salir más o menos indemne y con más herramientas. Y, mientras tanto, hasta que llegan, en disfrutar los buenos momentos que van surgiendo y valorarlos en la medida de lo que tus capacidades te permitan. 
Nadie sabe que está viviendo uno de los mejores momentos de su vida mientras lo vive, pero creo que, con la edad, se gana capacidad de intuir que así pueda estar siendo.

Uno de los míos sucedió en Narva, la ciudad más al este de Estonia y fronteriza con Rusia, solo separada de esta por el estrecho río de nombre homónimo a la ciudad.
Andrea, mi novia Argentina por aquel entonces, sostenía en mano una copa de vino blanco. Yo otra. Ante nosotros el mar Báltico, uno de mis preferidos en este mundo.

Tras el viaje en bici que había hecho desde Vilnius a Tallin, me había reencontrado con ella aquella mañana en la capital Estona. Habíamos alquilado un coche y habíamos conducido hasta llegar allí.
Le estuve hablando del blog que me había dado a conocer aquella ciudad. Y de mis ganas de cruzar el río Narva y visitar Rusia. Ella me dijo que con su pasaporte Argentino no le hacía falta visado para entrar y que le gustaría venir conmigo.
Siempre que alguien despotrica o habla con pesimismo de su historial de relaciones afectivas, pienso en lo afortunado que soy y en las veces en que he pensado que "ahí" hubiera sido buen lugar para plantarse.
Más tarde, fuimos a pasear por aquella playa y nos encontramos, casualmente, con un festival infantil. Familia...un concepto que, en el contexto Español, relaciono con algo rancio, casposo y, de alguna forma, obsoleto. En cambio y no te preguntes el motivo, porque ni yo lo sé (en parte...), en los paises de este de Europa me suscita bonitos pensamientos.

Narva, a efectos poblacionales, es Rusia. La inmensa mayoría de su población es Rusa y Rusoparlante. Pese a ello, como explica el post que he enlazado, la administración local ha sido obligada a retirar la lápida con el tanque T-34 conmemorativa de la liberación Soviética.

Creo que este es el post más corto desde que inaguré este blog. Está bien así. O no. Lo bueno (ya me lo digo yo todo:-), si corto...dos veces bueno, ¿no? Sí, quizás no.
En fin, es verano, estoy vago para escribir y debería estar preparando el viaje en bici más extremo que nunca antes haya hecho y que empiezo en poco más de una semana.
Para variar el contenido que aquí suelo tratar, intentaré dar debida cuenta de ello.

Buen verano.