Acabo de escudriñar el tercer capítulo de la segunda temporada de la serie documental "hospital de proximitat" de TV Mataró. Me vienen genial este tipo de contenidos para complementar en clase algunos cuadros patológicos que explico en un módulo especialmente relevante del ciclo de emergencias.
Me puso al corriente de esta serie un buen alumno, que trabaja allí, del grupo que tuve la suerte de tutorizar en mi primer año en el instituto donde trabajo actualmente.
Buscando más contenidos, me encuentro con un documental sobre una ONG que, mediante la ayuda de la agencia Catalana del agua, potabiliza agua en una región de Siria devastada por la guerra que allí empezó en 2011.
Una de las cooperantes explica los motivos de inicio de la guerra. En un minuto habla de Bashar al-Ásad, utiliza la palabra régimen (una palabra que se refiere, sin más, a un sistema político por el que se rige una nación, pero que nunca escucharás aplicado a una nación occidental) y habla de una revolución legítima de un pueblo salvajemente oprimido. Fin. Así de simple. No me extenderé demasiado escribiendo sobre Siria ni las "primaveras Arabes".
La primera vez que escuché hablar sobre aquella guerra, fue en 2017 a través de Samir, un inmigrante Sirio que tuve como alumno en el ciclo de radiodiagnóstico. Era un tipo de unos 30 años, físico imponente y mirada fría pero noble. Recuerdo que en una tutoría me habló de su precaria situación familiar y de lo que le estaba suponiendo sobrellevar trabajo, vida familiar y estudios. Una cosa nos llevo a la otra y acabamos hablando de la guerra en su país y del momento en que decidió venir a Manresa: "no sé que pasó. Estábamos bien. Se vivía bien. Convivíamos y nadie tenía problemas con la religión de los demás. Era un país no muy diferente a este".
Si quieres tirar del hilo, aquí te dejo
un artículo de Glenn Diesen o un
podcast del gran Pablo Sapag, gente que desde el mundo académico divulga desde el conocimiento profundo y la honestidad, lejos de la burda farándula y la ofensiva superficialidad de las redes sociales cuando se habla de temas tan trascendentales.
Atendiendo a los relatos que transmiten las ONG'S sobre países que no conoces, te podrías creer que Aladdin, sobre una alfombra y armado con un Kalashnikov, es el malo de la película.
Aquel siguiente verano viajé en bici recorriendo el río Danubio. Mucho tiempo solo y muchos km's por Serbia, parte de la extinta Yugoslavia. Belgrado plagada de carteles de "NATO NO" e impregnada del recuerdo de los bombardeos que sufrieron por parte de la criminal coalición transatlántica. Empecé a leer sobre aquella guerra. Leí sobre Kosovo. Después vino Rumania. Fue aquel verano donde cayó la semilla del fruto que acabó germinando en este espacio.
Llegué a Novi Sad y me alojé en un hostel. Conocí a Mitra, una chica Iraní con la que, junto a un Serbio, vi la final del mundial de aquel año entre Croacia y Francia. Al acabar, Mitra me invitó a ir, junto a un grupo del hostel, al Exit festival en la fortaleza Petrovaradin, donde aquella noche actuaba David Guetta. Estúpido de mí, rechacé la oferta para dormir bien y descansar para el día siguiente, cosa que tampoco puede hacer por el constante trasiego, arriba y abajo, de gente ebria durante toda la noche.
Mitra, sin velo ni niqab ni nada parecido, viajaba sola. Puso cara de póker cuando le dije que todo lo que yo sabía de Irán era lo que había visto en la película "Argo" de Ben affleck. La misma cara puse yo esta navidad cuando, en un vuelo hacia China, me puse un documental del ejercito Chino y vi un militar Chino Llorando.
Con 45 años, en el año 2026, sigo siendo un perfecto y ridículo producto (en deconstrucción, eso sí) de la burda propaganda occidental que he estado comiéndome durante toda la vida.
La verdad es que en Irán hay más mujeres universitarias que hombres. De hecho, el índice de alfabetización femenino es del 89,96% según la UNESCO. La mujer está integrada en política y en las instituciones del país. Menos de lo que sería deseable. Seguro.
Irán es un país, mayoritariamente, chiita. No es sunita, como pueda ser Arabia Saudí, rama del Islam que profesan Al-Qaeda, Isis o Daesh. No ahondaré en esto, ya que me falta demasiada base y cultura, pero se puede decir que nunca ha sido el Islam radicalizado que ha preocupado a occidente. Sí a Israel, un estado de que por su mismo origen y naturaleza colonizadora e ilegítima (y ahora genocida), siempre se sintió y debería sentirse amenazado.
Nadie duda de que Mitra y el pueblo Iraní, en general, deseen y necesiten cambios y aires de libertades de las que carecen en muchos aspectos. Pero nadie debe dudar tampoco de que, como dijo Eduardo Galeano: "cada vez que EE.UU salva un pueblo, lo deja convertido en un manicomio o en un cementerio"
Sin necesidad de tirar de rojos literatos, Wesley Clark, un ex comandante de la OTAN
explicó abiertamente en 2007 que hace ahora 25 años se reunió con un alto oficial militar de defensa de los EE.UU, quien le pasó el memorando de cómo habían decidido ya tomar 7 países en 5 años: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán.
Volviendo al país con el que empezaba el post, en Siria, una vez destrozada y pisoteada su soberanía, gobierna actualmente Ahmed al-Sharaa (conocido anteriormente como Abu Mohamed al-Jawlani, "el cortacabezas"), miembro en su día del frente al-Nusra, la filial de Al-Qaeda en Siria.
En occidente, le han recortado la barba y nos dicen que ahora todo está bien con él. "Qué ya no es malo". Al-Jawlani nació en Riad, como Osama Bin Laden.
Cartel del Departamento de Estado de EE. UU. publicado en 2017, anunciando una recompensa de 10 millones de dólares por información que condujera a Al-Jawlani.
Para concluir este post, nadie mejor que
Rafael Poch (39:20'') hablando sobre la situación actual en la guerra de Irán, y del paso intermedio que esta supone en las fases que EE.UU tiene planificadas en el acercamiento hacia el que considera su verdadero "monstruo" final, China. Sin olvidar la responsabilidad de su socio, Israel, y sus pretensiones de hacerse con todo oriente medio entre el río Nilo y el Éufrates.
P.D: No hay ánimo personalista en el hecho de contar momentos/anécdotas sobre mi vida y relacionarlas con las informaciones de este tipo de post. Tan solo es un intento de no sentirme un plagio y de dar un hilo conductor a informaciones o hechos que recopilo de las fuentes de las que bebo, y a las que intento dar altavoz en este espacio.
Tampoco pretendo criminalizar a las ONG, pero el hecho de que a menudo sean el tonto útil que contribuye a extender la propaganda del imperio del bien, blanqueando así a los culpables de la destrucción y el sufrimiento que dicen querer paliar mediante sus miseras ayudas, merece cuanto menos que se exponga.
Esta serie de post concluirá con Ucrania y un nuevo relato sobre cooperación internacional al servicio de la maquinaria mediática atlantista.